Microbiografía de Abel Alfredo Vilches Figueroa

Abel, mi padre, nació en Viña del Mar en 1947. Hijo de Georgina y Abel, creció en Viña con su mamá y su hermano Bruno.

De origen muy pobre, desde chico se las arreglaba para trabajar en distintas cosas. Recuerdan que se hacía querer siendo colaborador, que alegraba la vida, le gustaba bailar y era chistoso. Recuerdan, especialmente, que era protector y responsable, y que tenía intereses políticos y sociales.

Muy joven conoció a María Isabel y prontamente armaron una familia. Eran dos jóvenes haciéndose cargo el uno del otro. Tuvo cinco hijos, Claudio, Abel, Cristian, Luciano y yo. Participaron en la toma Salvador Allende en Viña, luego consiguieron un terreno en el Cerro Mariposas, en Valparaíso, donde crecimos nuestros primeros años.

Era delgado, alto y crespo, la única foto que tengo de él es cuando vendía helados en la playa; con mis hermanos recordamos que hacía manzanas confitadas que sellaba en plástico para venderlas en la calle.

Mis recuerdos de él son en nuestra casa de Cerro Mariposas, las utopías que siguió, los sueños para todos. O de su cariño cuando llegaba a casa y nos reuníamos a comer lo que nos traía.

Era militante del MIR, sus compañeros lo recuerdan jugado por su opción política. En medio de la resistencia en los primeros años de Dictadura, lo detuvieron en Viña del Mar y estando detenido pidió a sus compañeros que nos cuidaran, los que sobrevivieron se hicieron cargo de sus hijos.

Él era Abel Alfredo Vilches Figueroa, detenido y desaparecido el 27 de enero de 1975. Yo soy su hija, María José Martínez y lo recuerdo. Recuérdalo tú, recuérdaselo a otr@s.

Ficha técnica:

Para realizar esta microbiografía, se entrevistó a María José Martínez, quien grabó esta cápsula radial en enero de 2014 en los estudios de Radio Juan Gómez Millas, donde fue mezclada. Posteriormente, se emitió a través de Radio Universidad de Chile.

2 Comments, RSS

  • Marcelo Soto

    dijo en:
    agosto 2, 2015 a las 17:50

    Un héroe tu padre. Jamás será olvidado. Cariños y en la memoria siempre

  • Andrés

    dijo en:
    noviembre 8, 2016 a las 00:48

    Querida Yoja, escucho tus palabras y me emociono. No es solo por el relato de lo que fue la vida de tu padre, sino por la magica sonoridad de la voz que reafirma el hecho de que tu padre vive en tí, y me hace enteder que la vida no es solo respirar y caminar, sino que la vida es un esfuerzo inmenso por amar y ser amados, por consumirnos en el destino por la felicidad de los demás, algo que nos hace trascender en la existencia de este mundo como lo hizo tu padre Abel Vilchez, como lo hicieron otros padres y otros niños y madres y abuelos, y tanta gente buen, figuras humanas que nos acercan al heroismo, una absoluta condición de quienes fueron en el momento de las tinieblas la luz que hizo de la historia una puerta a las luchas del futuro. Abrazos querida amiga.

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