Microbiografía de Exequiel Segundo Contreras Carrasco

Exequiel nació en el invierno santiaguino del ’51, le decíamos Quelo. Éramos 7 hermanos y una casa humilde del Barrio Yungay vio nuestros primeros años. Soñador e inquieto, le gustaba jugar a las bolitas, a la pichanga y la rotativa de cine del Teatro O’Higgins, cerca de Cumming. Los papás nos enseñaron dignidad y solidaridad, y aprendimos a compartir el almuerzo del domingo con los pelusas del barrio.
Estudió en la escuela “Salvador Sanfuentes” y luego en el Liceo industrial n° 1. Leía lo que llegaba a sus manos, cambiaba historietas en el quiosco y, ya grande, le impactó leer “La sangre y la esperanza”: decía que retrataba una vida como la nuestra. Al llegar a vivir a Barrancas, arrendaban bicicletas y le encantó andar en ellas… aunque nunca tuvo una.

Joven lleno de sueños de justicia social, trabajó en la campaña presidencial de Allende, también tiempo de sus primeros pololeos; era romántico. Ingresó a la Juventud Socialista y en 1971 entró al GAP, dedicando por completo su vida al proyecto político de la Unidad Popular.

Cuando cayó el manto oscuro del 11, comenzó a trabajar para articular la resistencia. Lo detuvieron el 04 de octubre y fue ejecutado al día siguiente. Gracias a la buena voluntad de desconocidos que lo encontraron, pudo ser sepultado.
Él era Exequiel Contreras Carrasco, ejecutado el 05 de octubre de 1973. Yo soy su hermana, Yolanda Contreras y lo recuerdo. Recuérdalo tú, recuérdaselo a otr@s.

Ficha técnica

Para realizar esta microbiografía, se entrevistó a Yolanda Contreras Carrasco, quien grabó esta cápsula radial en julio de 2014, en los estudios de Radio Universidad de Chile, donde posteriormente fue mezclada y emitida.

7 Comments, RSS

  • Mª Jesús Zabalza

    dijo en:
    noviembre 24, 2014 a las 12:21

    Gracias, Yolanda, por acercar la figura de Quelo, por el amor que traslucen tus palabras, por la dignidad con que vuelven hoy sus perfiles.Ojalá que, a todos los que han sido víctimas, sus familias y sus países les den ese poquito de vida que es el recuerdo. Un abrazo desde España.

  • Valeska David

    dijo en:
    agosto 10, 2014 a las 21:21

    Quisiera agradecer y aplaudir esta iniciativa que se propone traer de vuelta, en su faceta más humana, a mujeres, hombres y niñxs que merecen ser nombrados y recordados. Creo que este proyecto tiene, entre otros, el gran mérito de trascender por fin los relatos impregnados de dolor y épica. Es en los trozos de vidas cotidianas, de historias de amor, compañerismo y anécdotas; en esas vidas llenas de ganas y sueños, donde más nos acercamos a ellxs y donde vemos también reflejos de lo que podríamos haber sido nosotrxs, nuestros padres, hijxs y nietxs.
    Un abrazo grande y cálido desde Bélgica.

  • Valerie Moir

    dijo en:
    agosto 9, 2014 a las 20:48

    Muy buena idea dar la oportunidad a esta familia para dignificar a un joven que murio tragicamente honrando su memoria publicamente. Sanadora iniciativa para aplaudir cariños

  • Pedro Alejandro Matta

    dijo en:
    agosto 8, 2014 a las 15:59

    El 29 de junio de 1973 hubo un intento de golpe de estado, suceso que es conocido como “el tanquetazo”. A raíz de esta asonada militar varias personas resultaron muertas en los alrededores del Palacio de La Moneda, entre ellas el camarógrafo Leonardo Henrichsen quien filmo su propia muerte. Meses antes había ocurrido otro intento de derrocar al gobierno constitucional durante el paro de octubre de 1972. En este escenario, el mismo día 29 de junio los estudiantes de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile en Santiago nos tomamos el edificio ubicado frente a la Plaza Baquedano y al otro lado del Rio Mapocho como una demostración de apoyo al gobierno del Presidente Allende y como repudio a las fuerzas políticas fascistas que querían derrocarlo. En esas semanas en que la escuela permaneció tomada, y a petición de los estudiantes de Derecho, Quelo se hizo presente en la escuela para instruirnos, de manera precaria, en el manejo y uso de armas cortas, en el uso del fusil de guerra, y en distintas técnicas que nos podrían servir para la defensa del Gobierno Popular en caso de un nuevo intento de golpe de estado. Su compromiso con el proceso social y político, su lealtad al gobierno constitucional, como asimismo su decisión de compartir con nosotros su saber, se plasmo durante esos días, al igual que el compromiso de quienes fuimos sus alumnos en un Santiago bajo Estado de Sitio, con toque de queda, y sufriendo un duro invierno. Su recuerdo permanece en nuestra memoria como también el recuerdo de una época y un proceso político donde por primera y única vez en la historia de Chile los pobres de la ciudad y del campo hicieron camino al andar…

  • Sylvia Castillo A.

    dijo en:
    agosto 3, 2014 a las 14:33

    Preciosa iniciativa, que presenta a personas como Exequiel, desde su familia, cómo ésta fue fundamental en sus sueños, y la entrega absoluta a ideales de construír un país para todos, donde cada cual fuera respetado en sus creencias y no oponer la fuerza y el terrorismo para eliminarl@s.
    Su rostro joven es el de tod@s quienes aún claman Verdad, en nuestro país, en el que campea la impunidad, y los mismos civiles artífices del horror, viven y transitan libremente, ejerciendo además cargos de representación, y de poder.

  • juan carlos torres

    dijo en:
    agosto 1, 2014 a las 23:12

    basta de indignidad
    verdad y justicia ahora
    fuera los jueces y políticos
    corruptos
    a cambiar Chile luchando

  • Apolonia Ramírez C.

    dijo en:
    agosto 1, 2014 a las 18:35

    Gracias, Yolanda, por contarnos algo más de tu hermano, Exequiel Contreras Carrasco. Vivirá en la Memoria Histórica de nuestro pueblo.

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