Microbiografía de Ramón Nonato Leiva Narváez

    En la primavera de 1917, nace Ramón Leiva Narváez en Putagán, una pequeña localidad de Villa Alegre, hijo de campesinos, tuvo seis hermanos. De sus padres aprendió el amor por la tierra, pero su vocación fue la enseñanza. Fue profesor de la Escuela primaria de Esperanza: si pasas por ahí verás que la Escuela lleva su nombre. Allí conoció a Hilda: cuenta la historia que los padres de mi abuela nunca lo aceptaron, pese a todo se casaron a escondidas y tuvieron ocho hijos, entre ellos a Cathy, mi mamá.
    El abuelo “Mon” como le decían sus hijos, era alto y delgado, de carácter estricto, muy ordenado; le enseñó a mi madre y a mis tíos a leer y a escribir; con ellos solía jugar ajedrez y siempre se preocupó de que estudiaran. Era un papá cariñoso, le gustaba la música española y las cosas típicas del campo: las carreras, los rodeos, le encantaba vestirse de huaso. Mi madre recuerda que mi abuelo los sacaba a pasear, a andar a caballo, y en los veranos iban en camioneta a las playas de Constitución. Le gustaban las cazuelas y los caldos ¡se comía siempre dos platos!
    Amaba la lectura, le gustaba Neruda y dicen que leyó muchas veces “Adiós al séptimo de línea” . Mi mamá le ayudaba con los libros de la escuela, a pasar las notas, a llevar el libro de asistencias. Mi abuelo era comunista pero tuvo que renunciar a su partido, con el tiempo se hizo socialista y trabajó intensamente por la Reforma Agraria y por el proyecto de Allende. Pero, aún cuando llegara atrasado al campo, nunca se perdió una edición de El Siglo.
    En octubre del ‘73, Carabineros de San Javier se lo llevaron detenido desde su casa. Mi familia y yo partimos al exilio, no alcancé a conocerlo pero lo recuerdo siempre.

    El era Ramón Leiva Narváez, ejecutado el 25 de octubre de 1973. Yo soy Tatiana Alicera Leiva y recuerdo a mi abuelo. Recuérdalo tú, recuérdaselo a otr@s.

    Ficha técnica:

    Para realizar esta microbiografía, se entrevistó a Cathy Leiva y a Tatiana Alicera, quien grabó esta cápsula radial en septiembre de 2014 en los estudios de Radio Universidad de Chile, donde posteriormente fue mezclada y emitida.

    One Coment, RSS

    • Miguel Valderrama

      dijo en:
      septiembre 22, 2014 a las 23:40

      Escuché desde el primer día los Latidos de la memoria, hoy en la oscuridad de mi pieza me sorprendió la voz de mi amiga Tatiana recordándonos a su abuelo. Este es un bello trabajo, sensible, humano, sanador tal vez.
      Felicito a sus creadores quienes nos dan la posibilidad de oír esos lejanos ecos, que como dice el término nos recuerdan a los otros, aquellos que no conocimos, pero que conformaron el mundo de esas personas que ahora configuran el nuestro.
      Recordándonos… dándonos desde el corazón

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